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24 de agosto de 2019
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Publicaciones Científicas

Tendencias de hidratación en ancianos independientes

Tendencias de hidratación en ancianos independientes
El agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de la vida y no hay sistema en el organismo que no dependa de ella, por lo que debe ser aportada en la dieta en cantidad suficiente a fin de que se mantenga el balance hídrico corporal (Grandjean et al., 2006).


Actualizado 23 abril 2018
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1. RESUMEN
  • Objetivo: Conocer el consumo de liquido de ancianos independientes para las actividades de la vida diaria, así como la variabilidad del tipo y cantidad de líquidos entre sexos.
  • Método: Estudio descriptivo transversal, basado en la cumplimentación de una encuesta heteroadministrada por ancianos independientes de centros de mayores del área de Puertollano. Análisis de datos: conversión de los datos en forma de porcentajes, frecuencias absolutas y desviación estándar.
  • Resultados: La gran mayoría, un 88% de la muestra, dice beber líquidos diferentes al agua frente a un 12% que únicamente ingiere agua. El agua es el líquido preferido en la ingesta para un 52% de los entrevistados, seguido por la leche con un 20%. Encontramos una gran diferencia entre ambos sexos en cuanto al consumo de alcohol. Ninguna mujer dice tomar alcohol frente al 74.07% de los hombres que si lo toman.
  • Discusión: Observatorio de Hidratación y Salud (OHS, 2010), empleando una muestra de 1.093 personas, puso de manifiesto que el 97.1% del grupo de mayores de 65 años no se hidrataban de manera adecuada. Al analizar el consumo individual de nuestro estudio, llegamos a la conclusión de que solo la mitad de la población encuestada estaba bien hidratada.
  • Conclusiones: Los ancianos entrevistados mantienen buenos niveles de hidratación, poseen conocimientos adecuados a pesar de que el 40% de la muestra refiere no consumir mas agua por falta de sed. Se extrae un dato importante en el consumo de bebidas alcohólicas ya que mientras las mujeres refieren no consumir, los hombres cantidades considerables de bebidas alcohólicas.


2. ABREVIATURAS

ABVD: Actividades básicas de la vida diaria.

EFSA: European Food Safety Authority.

DE: Desviación Estándar.


3. INTRODUCCIÓN

En el momento presente el agua es la sustancia más abundante en la biosfera, en donde se encuentra en sus tres estados (sólido, líquido y gaseoso), y además es el principal componente de los seres vivos, representando entre el 65-95% del peso corporal de todas las formas de vida. El cuerpo humano tiene un 75% de agua al nacer y cerca del 60% en la edad adulta. Aproximadamente el 60% de esta agua se encuentra en el interior de las células (agua intracelular), el resto (agua extracelular) circula en la sangre y baña los tejidos (Iglesias et al., 2011). 

El agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de la vida y no hay sistema en el organismo que no dependa de ella, por lo que debe ser aportada en la dieta en cantidad suficiente a fin de que se mantenga el balance hídrico corporal (Grandjean et al., 2006).

El consumo de agua es necesario para el metabolismo, las funciones fisiológicas normales y puede proporcionar minerales esenciales como el calcio, el magnesio y el flúor.

Un estado óptimo de hidratación es fundamental para alcanzar un buen estado de salud y bienestar. En nuestra dieta, del total de agua que ingerimos, cerca de un 20-25% es suministrada por los alimentos sólidos, mientras que el resto, un 75-80% es aportado por los líquidos (OHS, 2007).

Las condiciones físicas, conductuales y ambientales pueden provocar riesgos en el balance hídrico, y la deshidratación puede afectar gravemente el funcionamiento físico y mental. Entre los grupos de población con mayor riesgo de perder el balance hídrico se hallan los menores de cinco años de edad y los adultos mayores, estos últimos debido principalmente a los cambios fisiológicos producidos en el proceso de envejecimiento (Saldaña et al., 2012).

La deshidratación puede clasificarse cuantitativamente en diferentes grados, en función del porcentaje de pérdida o merma de líquidos respecto al total del peso corporal total, y en función del periodo de tiempo en el que se ha producido. La clasificación cualitativa de la deshidratación, se establece según predomine la pérdida de agua sobre los electrolitos o viceversa.

La deshidratación estimula los centros de la sed del cerebro, haciendo que se beba más líquido. La deshidratación a partir de la pérdida de un 2% del peso corporal no solo produce sed y una disminución del rendimiento físico, sino que también afecta al rendimiento intelectual. Los resultados de varios estudios mostraron que, tanto en hombres como mujeres, la deshidratación leve tiene un efecto adverso sobre el estado de ánimo y la capacidad de concentración; tenían más probabilidades de sentirse fatigados y su rendimiento cognitivo se veía disminuido, en particular la vigilancia. Así mismo, los hombres eran más propensos a experimentar una degradación de la memoria a corto plazo (Armstrong et al., 2012).
 

4. MATERIAL Y MÉTODO

Se ha realizado un estudio descriptivo transversal basado en una encuesta realizada mediante una entrevista personal, dado que la mayoría de los encuestados tenían dificultad para contestar las preguntas por si solos.

La población objetivo consistió en personas con una edad mayor o igual a 65 años. La muestra final resultó compuesta por 50 adultos mayores (25 hombres y 25 mujeres) con edades comprendidas entre los 65 y los 90 años de edad, que asistían habitualmente a los dos Centros para Mayores que existen en Puertollano. La realización de la entrevista era voluntaria y los datos recogidos en los cuestionarios han sido tratados de forma confidencial y anónima. Los sujetos sometidos al estudio han dado su consentimiento oral, respetando el anonimato y la confidencialidad de los datos, conforme a las normas oficiales vigentes de acuerdo con la Asociación Mundial Medica y la Declaración de Helsinki.

El método de muestreo se ha limitado a excluir del estudio a aquellos individuos que no cumplían alguno de los dos criterios de inclusión, edad superior a 65 y ser independientes para las actividades básicas de la vida diaria (ABVD).

El cuestionario consta de 13 preguntas cerradas, excepto una, en las que se estudian tanto variables cuantitativas como cualitativas (Anexo 1). Algunas de las preguntas podían contestarse con varias opciones de las que aparecían. Podríamos dividir la encuesta en cinco partes según los aspectos estudiados:
  • La primera parte constaría de una pregunta para estimar la cantidad de líquido que ingieren al día medida en número de vasos, que posteriormente fueron transformados a mililitros.
  • La segunda parte cuenta con cuatro preguntas para conocer el tipo de líquido que beben y sus preferencias. Se dan múltiples tipos de bebidas entre las que pueden marcar más de una opción.
  • La tercera parte es la más extensa con cinco preguntas formuladas con la Intención de comprobar las creencias de este sector sobre la hidratación y su relación con la salud.
  • La cuarta parte tiene una única pregunta para establecer la distribución del consumo de líquidos a lo largo del día.
  • La quinta parte finaliza el cuestionario con dos preguntas que determinarían la causa por la que no ingieren una mayor cantidad de líquido.
El análisis de datos se ha realizado mediante estadística descriptiva expresando los resultados en frecuencia absoluta (n), porcentaje (%) y desviación estándar (DE).
 

5. RESULTADOS

El 60% de los encuestados tienen entre 65 y 74 años de edad, un 32% entre 75 y 84 y solo un 8% superaba los 85 años. El 92 % tienen una edad entre los 65 y los 84 años de edad y una media de edad de la muestra de 73,78 años. La encuesta se realizo al mismo número de hombres (50%) que de mujeres (50%).

La ingesta de líquido diaria se ha obtenido a partir del número de vasos de líquido (agua, zumos, café, etc.) que toman al día, con una medida de 240 ml por cada vaso.

Los hombres toman una media de 6.4 vasos de líquido (DE=3.43), lo que equivale a 1536 ml/día. Las mujeres cuentan con una media de ingestión de 6.76 vasos (DE=2.6), es decir, 1622.4 ml/día. La media de la muestra es de 6.58 vasos (DE= 3.02), lo que supone 1579.20 ml/día. En el Gráfico 1 se representa la ingesta de líquido por persona medida en número de vasos.

La gran mayoría, un 88% de la muestra, dice beber líquidos diferentes al agua frente a un 12% que únicamente ingiere agua. El agua es el líquido preferido en la ingesta para un 52% de los entrevistados, seguido por la leche con un 20%. Estos datos se confirman con los resultados de consumo mayoritario, siendo el agua el líquido más ingerido con un 86% y la leche con un 10%.

Encontramos una gran diferencia entre ambos sexos en cuanto al consumo de alcohol.

Ninguna mujer dice tomar alcohol frente al 74.07% de los hombres que si lo toman. El 44.44% consumen vino, un 25.93% cerveza y un 3.70% toman bebidas destiladas.

El 70% de la muestra creen que para mantener un buen estado de hidratación es necesario beber entre 1.5l y 2l de líquido diario, un 26% piensan que se debe beber más de 3l y solamente un 2% creen que beber menos de 0.5l es suficiente.

El 80% de los encuestados consideran que ingerir poca cantidad de líquido tiene efectos perjudiciales para la salud y un 20% cree que no tiene repercusiones negativas sobre esta.

Al preguntar sobre el efecto de la hidratación insuficiente en la aparición o agravamiento de determinadas enfermedades, un 43% señaló los cálculos renales como la principal afección, seguida del estreñimiento con un 32%. La infección urinaria fue marcada por un 15%, las enfermedades broncopulmonares por un 9% y solo con un 1% los problemas dentales.

El 44% valoró su estado de hidratación como bueno, un 36% como suficiente y un 20% reconocía que era insuficiente
Se les pidió que señalaran cuales de las enfermedades propuestas en la pregunta padecían o habían padecido. El estreñimiento es la afección más frecuente en hombres y mujeres con un 34.15% y un 36.96% respectivamente.

La segunda enfermedad más común es la infección urinaria, padecida por un 30.43% de las mujeres y por un 21.95% de los hombres. Las enfermedades broncopulmonares afectan a un 19.51% de los
hombres y solo a un 8.70% de la mujer, mientras que los cálculos renales son mayoritarios en las mujeres con un 15.22% frente al 7.32% de los hombres. Un 17.07% y un 8.70% dijo no padecer ninguna de las afecciones propuestas.

El 36% consume líquidos durante las comidas, el 33% reparte la ingesta a lo largo del día, el 16% cuando toma la medicación, un 12% tiene un consumo durante su vida
social y solo un 3% bebe únicamente cuando tiene sed.

Cuando preguntamos por la sensación de sed, el 46% afirma no tener sed, un 30% tener muy poca sed y el 24 % refiere si sentir sed a lo largo del día.

No tener más sed es el motivo que el 84% de la muestra señala como la razón por la que no tienen una mayor hidratación. Un 8% dice no beber más por pérdida de gusto a los líquidos, un 6% como consecuencia de la incontinencia urinaria y únicamente un 2% no ingieren más por prescripción médica.
 

6. DISCUSIÓN

Para asegurar una hidratación adecuada en las personas sanas no existe una cantidad única de consumo de líquidos en todas las condiciones ambientales. Las necesidades de agua de las personas mayores son aun más especiales y por ello se han establecido varias fórmulas para estimarlas. Se consideró un volumen de 1500ml/día como buena hidratación sin tener en cuenta la ingesta calórica de acuerdo con la fórmula de Chernoff. Observamos que el consumo medio de este sector era suficiente con 6.58 vasos (± 3.02), equivalentes a 1579.20 ml/día, siendo la diferencia en la ingesta entre hombres y mujeres mínima. Sin embargo, un estudio sociológico realizado por el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS, 2010), empleando una muestra de 1.093 personas, puso de manifiesto que el 97.1% del grupo de mayores de 65 años no se hidrataban de manera adecuada. Al analizar el consumo individual de nuestro estudio, llegamos a la conclusión de que solo la mitad de la población encuestada estaba bien hidratada.

Con respecto al tipo de bebidas consumidas, nuestros resultados muestran que el 88% bebe líquidos diferentes al agua. La mitad de los encuestados eligen el agua como consumo preferencial, pero incluyen también leche, zumos, café y refrescos con y sin azúcar. Estos datos coinciden con un estudio realizado en España acerca de los hábitos de compra y consumo de las personas mayores, que identificó un aumento en el consumo de productos considerados ociosos, como los refrescos y los derivados lácteos (Instituto de Biomecánica de Valencia, 2009). A pesar de esto, el agua es el líquido más ingerido por un 86% de nuestra muestra. Este dato es muy positivo, ya que el consumo excesivo de bebidas con azúcar y aporte calórico, se ha relacionado en múltiples estudios epidemiológicos con el aumento de peso de la población, la diabetes y la enfermedad cardiovascular (Iglesias et al., 2011). Por ello se debe fomentar el consumo de agua de bebida en detrimento de otro tipo de bebidas calóricas de bajo contenido nutricional como el alcohol. En relación a este, detectamos que el 74.07% de los hombres de nuestro estudio toman vino y cerveza de forma habitual y una mínima cantidad de bebidas destiladas. Ninguna de las mujeres encuestadas dijo tomar bebidas alcohólicas. Los porcentajes respecto al consumo de alcohol en las personas mayores frente a la población general son más bajos (el 33.7% frente al 50%) y como en nuestro caso, otros estudios 34 demuestran que la proporción de hombres que toma asiduamente bebidas alcohólicas es muy superior a la de mujeres (el 53.55% frente al 19.4%) (Gonzalo et al., 2004).

El 70% de los ancianos estudiados creen que es necesario beber entre 1.5l y 2l de líquido al día, y solo detectamos un 28% que tienen creencias erróneas acerca de las
cantidades necesarias para mantener una buena hidratación. No obstante, existe un 20% de nuestro estudio que valora su estado de hidratación como insuficiente a pesar de que el 80% tiene conocimiento de los efectos perjudiciales en la salud de la hidratación deficiente, reconociendo incluso, afecciones relacionadas con la ingesta escasa de líquidos como el estreñimiento y los cálculos renales. La falta de concienciación sobre este tema afecta a toda la población y existen falsos mitos e informaciones erróneas. Según las conclusiones del estudio del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS, 2010), el 70% de personas estudiadas bebe menos de 2 litros al día, un 40% cree que beber más de tres litros es malo y un 34% que no pasa nada por no beber de manera frecuente. Este mismo estudio dice, sin embargo, que, en términos generales, está mejorando el conocimiento sobre la importancia de la hidratación y su papel en la salud, con un 70% que dice tener más información ahora que hace unos años. Estos datos coinciden con los obtenidos en la presente investigación donde, a pesar de que el 70% tiene creencias acertadas acerca de las necesidades de líquido, existe un 20% de ancianos que reconocen que su estado de hidratación es insuficiente y un 36% que valora su estado de hidratación como suficiente, admitiendo que deberían beber más para estar correctamente hidratados.

Se ha demostrado que el mantenimiento de una hidratación insuficiente aumenta el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades como estreñimiento, cálculos renales, enfermedades broncopulmonares e infecciones urinarias. El estreñimiento es la queja digestiva más frecuente en Atención Primaria y se observa especialmente en las personas de edad avanzada. Así, en un estudio realizado en pacientes mayores de 65 años (Campillo et al., 1999), se encontró una prevalencia subjetiva de estreñimiento del 28.8% y una prevalencia objetiva del 17.7%. En nuestro estudio, el 71.11% de la muestra padecían o habían padecido estreñimiento en algún momento

Las infecciones urinarias son algo más frecuentes en las mujeres de nuestro estudio con un 30.43% y son recidivantes en ambos sexos como consecuencia de no seguir las recomendaciones higiénicas entre las que se encuentra beber mucha cantidad de líquido para aumentar la diuresis. Sin embargo, y a pesar de que las infecciones del tracto urinario aumentan con la edad, es más común en ancianos institucionalizados y se da en un 100% de los pacientes portadores de sonda vesical (Antón et al., 2006), características que no posee nuestra muestra.

Los cálculos renales y las enfermedades broncopulmonares como la bronquitis, son afecciones padecidas por un 22.54% y un 28.21% de nuestra muestra. La gran mayoría de los encuestados marcaron más de un afección de las que se indicaban, lo que refuerza la evidencia de los efectos de la hidratación deficiente en la aparición de estas enfermedades.

Ya hemos mencionado que disminuye la sensación de sed como consecuencia del envejecimiento, así, el 76% de las personas mayores encuestadas, afirma tener muy poca sed o ninguna a lo largo del día y un 84% no beber mayor cantidad de líquido por no tener más sed En relación a esto, numerosos expertos destacan que es necesario informar a los ancianos de la necesidad de beber antes de tener sed (JANO, 2013).

 
7. CONCLUSIONES

Los ancianos estudiados presentan un estado de hidratación adecuado con una media de 6.58 vasos (± 3.02), lo que supone 1579.20ml, alcanzando así, el consumo de 1.5l/día establecido por varios investigadores sin tener en cuenta la ingesta calórica. No obstante, existe un 40% de nuestros encuestados que no llega a esta media y, por tanto, no están correctamente hidratados.

La mayoría ingieren todo tipo de bebidas, siendo las preferidas y a su vez las más consumidas el agua y la leche. Los refrescos azucarados, los zumos y el café, son el siguiente grupo de bebidas que elegirían como preferidas, pero no los consumen tanto como les gustaría. Las mujeres no consumen bebidas alcohólicas a diferencia de los hombres que beben vino y/o cerveza.

Casi la totalidad de la muestra considera que es necesario beber como mínimo entre 1.5l y 2l, por lo que tienen unos conocimientos adecuados acerca de los requerimientos para una correcta hidratación. Basándose en estos conocimientos, valoran su hidratación entre buena y suficiente, siendo una mínima parte (20%) la que reconoce que consume una cantidad de líquido insuficiente y que debería beber más para alcanzar las recomendaciones.

Casi la totalidad de la muestra coincide en que la hidratación tiene una relación directa sobre el estado de salud y que un consumo deficiente puede tener efectos negativos sobre la misma. Saben reconocer aquellas afecciones que se ven afectadas por una hidratación insuficiente, habiendo padecido algunas de ellas como estreñimiento, cálculos renales, infecciones urinarias y enfermedades broncopulmonares en algún momento.

El consumo de líquidos se realiza sobre todo repartido en ingestas a lo largo del día y durante las comidas tal y como establecen las recomendaciones, a pesar de que la gran mayoría dice tener muy poca o ninguna sensación de sed a lo largo del día.

La falta de sed es el principal motivo por el que este grupo de población no bebe más líquido. La pérdida de gusto por los líquidos y el temor a episodios de incontinencia, también hace que la ingesta sea menor.
 

8. BIBLIOGRAFÍA
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  • JANO.es. I Congreso Internacional y III Nacional de Hidratación 2013. Disponible en línea: http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/millar/expertos/reune n/madrid/compartir/ultimos/avances/hidratacion/_f 11+iditem-21066+idtabla-1
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  • Ramos Cordero P, Nieto López-Guerrero J, Serrano Garrido P. Requerimientos hídricos en diferentes edades y en situaciones especiales: Requerimientos hídricos en los ancianos. Libro Blanco de la Hidratación. Madrid: Ediciones Peña.

GRÁFICOS Y TABLAS
 
Gráfico 1: Diferencia del consumo de vasos de agua entre hombres y mujeres.
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
CUESTIONARIO SOBRE HÁBITOS DE HIDRATACIÓN
     
               
               
Edad     Sexo        
               
               
1- ¿Qué cantidad de líquido consume al día? Incluido café, leche, infusiones, etc.      
1 vaso              
5 vasos              
10 vasos              
15 vasos              
Otra cantidad: anote el número de vasos              
               
               
2- ¿Consume diariamente algún líquido distinto al agua?        
Si   No          
               
               
3- ¿Qué tipo de las siguientes bebidas prefiere tomar?        
Agua   Café sin azúcar     Café con azúcar    
Leche   Infusiones sin azúcar     Infusiones con azúcar    
Zumos   Refrescos sin azúcar     Refrescos con azúcar    
               
               
4- ¿Cuál de las siguientes bebidas es la que toma en mayor cantidad?      
Agua   Café sin azúcar     Café con azúcar    
Leche   Infusiones sin azúcar     Infusiones con azúcar    
Zumos   Refrescos sin azúcar     Refrescos con azúcar    
               
               
5- ¿Toma alguna bebida alcohólica?          
Si   No          
               
                         Si la respuesta es si, indique cual:        
  Vino   Cerveza   Bebidas destiladas    
               
               
6- Marque cuanta cantidad de líquido cree que es necesario ingerir diariamente    
Menos de medio litro     Entre medio litro y un litro        
Entre 1 litro y litro y medio     Entre 1 litro y medio y 2 litros        
Más de 3 litros              
               
               
7- ¿Cree que es perjudicial para su salud ingerir cantidades de líquido inferiores a la recomendadas?  
Si   No          
               
               
8- En relación con los efectos de la hidratación sobre la salud, beber poco agua se ha relacionado con:  
Aparición o agravamiento de estreñimiento         Infecciones urinarias    
Cálculos urinarios     Problemas dentales        
Enfermedades broncopulmonares              
               
               
9- ¿Cómo calificaría su estado de hidratación?        
Bueno   Suficiente   Insuficiente      
               
               
               
               
               
               
10- Indique si padece o ha padecido alguna de las siguientes afecciones.      
Estreñimiento     Infección urinaria        
Cálculos renales     Enfermedades broncopulmonares        
Ninguna            
               
11- Indique en qué momentos del día bebe líquido        
Durante las comidas            
Al tomar la medicación     Repartidos a lo largo del día        
Durante mi vida social     Unicamente cuando tengo sed        
               
               
               
12- ¿Siente sed a lo largo del día?          
Si   Muy poca   No      
               
               
13- ¿Por qué motivo no bebe más cantidad de líquido?        
Incontinencia urinaria     No tengo más sed        
Dificultad al tragar     Prescripción médica        
Pérdida de gusto hacia el agua y líquidos ricos en agua              
 
2- Encuesta utilizada para el estudio.




 


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Curso de preparación de la prueba objetiva para el acceso a la especialidad de Enfermería ComunitariaEl Colegio de Enfermería de Ciudad Real, a través del Equipo de Preparación de Oposiciones de Especialistas, (Equipo POE) ofrece a todos los colegiados la posibilidad de realizar el curso de preparación de la prueba objetiva para el acceso por la vía extraordinaria a la Especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria.
Jornada de enfermería quirúrgica el 17 de octubre en Valdepeñas

Jornada de enfermería quirúrgica el 17 de octubre en ValdepeñasEl próximo día 17 de octubre se celebrará en el salón de actos del hospital general de Valdepeñas la Jornada de Enfermería Quirúrgica organizada por el Colegio de Enfermería de Ciudad Real con la colaboración del SESCAM y la Asociación Española de Enfermería Quirúrgica. La inscripción es gratuita y las plazas son limitadas.



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